Su huella continua viva en la Iglesia como testigo de Jesucristo, plenamente dedicado a la evangelización del mundo obrero. Creador y divulgador de teología pastoral en dialogo con los movimientos filosóficos, culturales, sociales y eclesiales del momento. Promotor y acompañante de la vida y misión de la HOAC y sistematizador de su Plan y Metodología de Formación, junto con Guillermo Rovirosa. Ejemplo de comunión fiel y sufriente con la iglesia.