Todo el que quiera ser solidario con los oprimidos y ser a la vez solidario con la Iglesia, está abocado a vivir solicitado por fidelidades, vivencias, actitudes y prácticas que son contradictorias. Muchos optan por seguir siendo cristianos dejando de ser revolucionarios, o por asumir la cultura secular dejando de ser cristianos. El único camino válido para asumir la cultura secular y la praxis revolucionaria sin perder la identidad cristiana, es la formación de una conciencia unitaria. Esta es la opción que caracteriza a la HOAC.