«No quería plantear la TORTURA en sí como protagonista de mi relato. Deseaba mostrar sobre todo, que la conciencia de un TORTURADOR tiende a enfermarse cada vez más, si no lo está ya del todo, con el ejercicio de esa actividad abyecta. Pero que en un principio, el TORTURADOR es una pieza consciente de un engranaje...»