La reseña de la última sesión de las Cortes republicanas, [...] es el inicio de un hecatombe cuyas consecuencias todavía tienen virtualidad, a veces. Catástrofe tan vivamente sentida por los que ocuparon los escaños parlamentarios en la tarde de verano, cuya trascripción nos va a ocupar, que pudiera ser representable sobre un escenario con la seguridad de que su dramatismo directo apasionaría a los posibles espectadores.