Pocas veces se ha escrito o dialogado sobre las personas que trabajamos en el servicio doméstico. Somos miles y miles de seres humanos dedicados a un trabajo que no nos eleva como personas humanas y que tenemos que realizar para poder comer. La experiencia de miles de adolescentes, muchachas y mujeres confirma que este trabajo nos deja unas huellas muy marcadas; vemos la necesidad de que la sociedad rectifique este daño y ayude a que este sector desaparezca.