Dos son los valores fundamentales de esta obra: Por un lado nos pinta en unos cuantos trazos algo de la vida maltrecha de ese enjambre de pueblos del campo de España que han llevado y llevan pacientemente parte del peso de una gran injusticia. El otro gran valor es que se entiende. Su lenguaje y estilo es el que habla y entiende la gente del campo.